El tiempo en: Alcalá la Real
Miércoles 29/05/2024  
Publicidad Ai
Publicidad Ai

Alcalá la Real

Lázaro Díaz: “Si la sociedad ha avanzado, ¿por qué las layes no lo hacen?"

Díaz denuncia que, pese a cumplir los requisitos en la oposición para Profesorado de Secundaria, se le niegan medidas de adaptación para poder hacer la prueba

Publicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad Ai Publicidad AiPublicidad Ai Publicidad Ai
  • Lázaro Díaz Valdivia.

Lázaro Díaz Valdivia lleva dos años presentándose a las oposiciones para el cuerpo de Profesorado de Enseñanza Secundaria que convoca la Junta de Andalucía. Pese a ser una persona con discapacidad, no está encontrando precisamente las facilidades que el Gobierno Autonómico supuestamente proporciona para aquellos que, siendo ciudadanos como capacidades diferentes, aspiran a acceder a la Función Pública.

“Cumplo todos los requisitos exigidos en la convocatoria para el acceso al cuerpo de Profesorado de Enseñanza Secundaria; he presentado solicitud de medidas de adaptación para la realización de las pruebas, junto con el dictamen técnico facultativo expedido por el centro de valoración de Jaén, en el cual se acredita fehacientemente una discapacidad del 86%. Sin embargo, compruebo, por segunda vez, que tales medidas fueron estimadas parcialmente (se alegaba que de ser concedidas se vulneraba uno de los principios fundamentales del proceso selectivo y se me diferenciaría del resto de aspirantes) cuando es absolutamente obvio que soy diferente y necesito adaptaciones”, denuncia Lázaro.

“Ya sufrí el año pasado una situación que los mismos miembros del tribunal que me evaluaba calificaron como inhumana. Tampoco tuvieron en cuenta mis informes y, tras presentarme en Delegación en Sevilla, solo me concedieron un ordenador, sin internet, en el que estuve escribiendo tecla a tecla y letra a letra durante 9 horas ininterrumpidas. Debido a mi problema de grafomotricidad derivada de mi grado de discapacidad, descrito en el dictamen técnico-facultativo, no pude exponerlo como podría haberlo hecho ni pude realizar la prueba práctica que implicaba gráficas. Si se hubiera contemplado la opción de realizarlo oralmente o con ayuda de un medio transcriptor, bien una persona o un programa de reconocimiento de voz, mi rendimiento habría sido otro”, continúa exponiendo Díaz Valdivia.


“Este sistema de oposición excluye a cualquier persona que, como yo, no pueda escribir. Por tanto, cabría reflexionar… ¿De qué adaptación y facilidades habla la Junta y publicita a bombo y platillo? Estando en la era de las Tic’s no es tan complicado permitir una grabadora (que el propio PC que me darán para escribir el tema tecla a tecla con un solo dedo, durante 270 minutos, dispone de una). La negativa a concederla es incomprensible y casi intolerable (ya que después de escribirlo se debe imprimir y ya me estaría diferenciando, al igual que una persona invidente necesita hacerlo en Braille”.

“Y si a esto se le añade que la Lomloe tiene entre sus ejes principales el aprendizaje competencial desde un enfoque inclusivo, y exige al profesorado medidas de atención a la diversidad a través de distintos recursos, procedimientos e instrumentos de evaluación. ¿Dónde queda la atención a la diversidad para poder concurrir en igualdad decondiciones al acceso y puesto de trabajo? Además, si no me equivoco la Orden por la que se regulan tales medidas de adaptación para los procesos selectivos, data de 2006 y nos encontramos en 2024”.

“Si la sociedad ha avanzado, ¿por qué las leyes no lo hacen? ¿Por qué la administración andaluza aplica tajantemente una orden vigente pero obsoleta y no aplica la Ley estatal de Educación en materia de atención a la diversidad a toda la comunidad educativa y, sin embargo, a los opositores se nos exige durante todo el proceso cumplir la ley?”, concluye Lázaro Díaz.

TE RECOMENDAMOS

ÚNETE A NUESTRO BOLETÍN